1. Distorsiones

#reflexiones

Experiencias continuadas en la escritura

Desde que decubrí que nos habían perdido la inocencia, me empeño más en jugar con las palabras. Acompañada de buena música con ¨el rimadero¨de Radio 3, les aconsejo que escuchen el tema de Tricky ¨Black steel¨, me he decidido a plasmar unas nuevas líneas, o a más bien, ejecutar esta especie de diario forzado y muchas veces truncado, por la escasa conexión a internet de Fuerteventura.  Así pues rescato algunos textos del olvido, quizás a alguno les entretengan.

(En la sala de espera del médico, la salud se rebela)

Mi corazón y mi espíritu lanten, incesablemente y a sofocones. Intentan mantener con calma, en este espacio inherente, su ritmo pausado; forzados, diariamente.


Hoy el doctor me espera y no sé dónde veré el comienzo para explicarle todos mis males, cuando es el mal gobierno el que me está doliendo.

No es la urgencia la que me embarga, y sin embargo las manillas nunca son tan finas, como para soltarnos de las riendas de un reloj…ni de antaño.

Sólo me urge vivir, hacerlo por y sin sistema, mientras me asiste el deseo de robarle minutos al aburrimiento y de soñar después que me despierto.

Experiencias continuadas en la escritura

Desde que decubrí que nos habían perdido la inocencia, me empeño más en jugar con las palabras. Acompañada de buena música con ¨el rimadero¨de Radio 3, les aconsejo que escuchen el tema de Tricky ¨Black steel¨, me he decidido a plasmar unas nuevas líneas, o a más bien, ejecutar esta especie de diario forzado y muchas veces truncado, por la escasa conexión a internet de Fuerteventura.  Así pues rescato algunos textos del olvido, quizás a alguno les entretengan.

(En la sala de espera del médico, la salud se rebela)

Mi corazón y mi espíritu lanten, incesablemente y a sofocones. Intentan mantener con calma, en este espacio inherente, su ritmo pausado; forzados, diariamente.


Hoy el doctor me espera y no sé dónde veré el comienzo para explicarle todos mis males, cuando es el mal gobierno el que me está doliendo.

No es la urgencia la que me embarga, y sin embargo las manillas nunca son tan finas, como para soltarnos de las riendas de un reloj…ni de antaño.

Sólo me urge vivir, hacerlo por y sin sistema, mientras me asiste el deseo de robarle minutos al aburrimiento y de soñar después que me despierto.