#reflexiones
Desde que decubrí que nos habían perdido la inocencia, me empeño más en jugar con las palabras. Acompañada de buena música con ¨el rimadero¨de Radio 3, les aconsejo que escuchen el tema de Tricky ¨Black steel¨, me he decidido a plasmar unas nuevas líneas, o a más bien, ejecutar esta especie de diario forzado y muchas veces truncado, por la escasa conexión a internet de Fuerteventura. Así pues rescato algunos textos del olvido, quizás a alguno les entretengan.
(En la sala de espera del médico, la salud se rebela)
Mi corazón y mi espíritu lanten, incesablemente y a sofocones. Intentan mantener con calma, en este espacio inherente, su ritmo pausado; forzados, diariamente.
Hoy el doctor me espera y no sé dónde veré el comienzo para explicarle todos mis males, cuando es el mal gobierno el que me está doliendo.
No es la urgencia la que me embarga, y sin embargo las manillas nunca son tan finas, como para soltarnos de las riendas de un reloj…ni de antaño.
Sólo me urge vivir, hacerlo por y sin sistema, mientras me asiste el deseo de robarle minutos al aburrimiento y de soñar después que me despierto.
Desde que decubrí que nos habían perdido la inocencia, me empeño más en jugar con las palabras. Acompañada de buena música con ¨el rimadero¨de Radio 3, les aconsejo que escuchen el tema de Tricky ¨Black steel¨, me he decidido a plasmar unas nuevas líneas, o a más bien, ejecutar esta especie de diario forzado y muchas veces truncado, por la escasa conexión a internet de Fuerteventura. Así pues rescato algunos textos del olvido, quizás a alguno les entretengan.
(En la sala de espera del médico, la salud se rebela)
Mi corazón y mi espíritu lanten, incesablemente y a sofocones. Intentan mantener con calma, en este espacio inherente, su ritmo pausado; forzados, diariamente.
Hoy el doctor me espera y no sé dónde veré el comienzo para explicarle todos mis males, cuando es el mal gobierno el que me está doliendo.
No es la urgencia la que me embarga, y sin embargo las manillas nunca son tan finas, como para soltarnos de las riendas de un reloj…ni de antaño.
Sólo me urge vivir, hacerlo por y sin sistema, mientras me asiste el deseo de robarle minutos al aburrimiento y de soñar después que me despierto.